22 de Julio de 2026
El miércoles, 15 de julio, se inauguraba en la galería de arte Pilar Franco de Sanxenxo, con inusitada asistencia, la individual de Manolo Ruibal, “Trazos con vida”, abierta hasta final de agosto, que conjunta pinturas sobre papel con imágenes de fauna, asunto que ha ocupado al maestro en los últimos lustros, y esculturas. Hacía trece años que Ruibasl no exponía en este enclave internacional de la Ría de Pontevedra y vuelve con un sorprendente conjunto de iconos, que ponen a prueba su sensibilidad y la nuestra.
Ruibal exhibe témperas, acrílicos, tintas chinas y pasteles sobre papel, obras originales en las que la solercia técnica hace dialogar al espacio, la materia y el gesto consiguiendo formas, que son un canto a la fragilidad y a la belleza. Domina el trazo, regido por la exquisitez y la economía de medios, mostrando una clara y lírica expresividad. Las obras están fechadas entre 2005 y 2016. Sus esculturas completan esta apuesta.

¡Manta raya de Córcega, cetáceos, moluscos, peces blancos, águila nocturna, bandada de arrendajos, ardoras en el mar o una semblanza primorosa, apenas insinuada, de Altamira son los motivos de las piezas! Con lenguaje y sintaxis pop, será difícil encontrar otras interpretaciones a esta altura de calidad, pues parecen no más que esquejes del alma y megueces de color sobre la cartulina.
La crítica no es otra cosa que la historia de la ideas e imaginación del hombre, en un campo de acción, relacionadas con el entorno que las determina. En estas pinturas se puede constatar con toda evidencia. Unos trazos sencillos, sueltos, ágiles, sirven para expresar unas ideas y la imaginación del pintor en su medio natural, que es Galicia. Para algunos pareciera una simplificación lo que es talento plástico depurado. Determinar con unas líneas una idea, una forma o un pensamiento, está al alcance de muy pocos. “Donde hay forma, hay alma”, sostiene Bernardo Soares en el Libro del desasosiego.
A pesar de la abundante bibliografía, nos falta una revisión crítica de la pintura en Galicia en el último siglo. En las existentes se ha valorado más circunstancias ajenas al arte, que el arte expresado por sus autores. Hay una línea que va de Castelao a Fernández Mazas, de Souto a Colmeiro, de Manuel Torres a Grandío y Ruibal, que no se ha ensayado con criterio, apareciendo hoy como prominentes otros nombres sin la dimensión requerida. No debe considerarse el oportunismo en la creatividad, sino la presencia de la emoción y el misterio, la conectividad de las sensaciones impactantes.
Para Azorín, a quien Ruibal veía pasear en Madrid y aún no ha dibujado, hay maneras adunia de definir el arte, y afirmaba que ninguna de esas definiciones podía carecer de dos elementos: emoción y misterio. El arte no está destinado a la decoración, el arte es una promesa de revelaciones sensitivas, estéticas, vitales. Se hace arte por exigencias existenciales para el hombre y por la misma razón nos impresiona hasta convertirse en una necesidad, que nos enriquece, que nos impele a ahormar nuestra actitud espiritual.
Manolo Ruibal nace en Barro el mismo año que muere Cándido Fertnández Mazas, 1942. Tiempos oscuros que complicaron su niñez y adolescencia, pero, ya tenía el gusanillo del arte, de forma autodidacta y cómo puede ser forma y comienza una andadura que le llevará a Murcia, Madrid, Palma, París, Nueva York….Participa en el movimiento Atlántica, pero, sobre todo, consigue crear un idiolecto que le determina y ensalza. Su currículo es propicio y conocido, pero en realidad lo importante es la síntesis icónica, que culmina en esta proceridad que exhibe.
Aunque desde siempre pintó animales, a partir de 2005 se propone una suite de imágenes, que formarán el libro La fauna en la obra de Ruibal, coedición de Bricmas y Follas Novas, 2012, que se presentó el 13 de marzo de 2013 en el Museo de Pontevedra. Algunos de los dibujos de esta muestra están en ese libro, pero, la serie ha seguido creciendo y estilizándose, esperando una nueva publicación que las documente.

En el poema “La maldición de Adán”, asegura W.B.Yeats: “A line will taked hours maybe;/ Yet if it does not seem a moment’s thought, / Our stitching and unstiching has been naught”. Un verso puede llevarnos horas, pero si no parece el pensamiento de un instante, todo será en vano. Un dibujo, lo mismo, puede costar mucho tiempo, pero si no parece la inspiración de un momento, no habremos conseguido nada. Este trabajo, que podría parecer fácil, elemental, es el fruto de años dándole el cerebro órdenes a la mano y está obedeciendo.
Trazos de la vida del autor, que se abrazan o entrelazan para hacer de los sueños realidad. Ese es el objetivo del artista: materializar los sueños, permitiendo que la naturaleza sueñe. El rasgo más visible de la obra de Ruibal es la elegancia, una cortesía orientalista, que también se percibe en otro pintor muy distinto, como es Luis Feito. La pintura española contemporánea tiene en estos autores una huella oriental, ya china, ya zen, sobre todo en sus esculturas y menhires.
No hace falta decir que Ruibal escribe poesía y que ha publicado varios rubros con poemas y aforismos, porque su poética se extiende a las palabras y a las cromías, tejiendo un límpido mosaico de sutilezas en sus versos y sus dibujos a línea, o a mancha. El lirismo de sus poemas se contagia a su figuración.
En agosto de 2024, Pilar Franco, arquitecta y pintora, inauguraba esta galería de arte( Rúa Luis Vidal Rocha, 9) en Sanxenxo, ofreciendo a la ciudad un centro en donde poder contemplar arte y admirar los influjos de la cultura. Una ciudad sin galerías de arte, sin librerías, sin ámbitos para la música, el teatro, no está a la altura de nuestro tiempo. Por eso es de agradecer a Pilar Franco este gesto, que da solera al municipio y permite contactar el flujo espiritual que está por encima del espectáculo, que es necesario, pero asumiendo que la cultura es imprescindible.
Tomás Paredes
Presidente H. de AICA/Spain
