MARÍA TECLA PORTELA, POETA

26 diciembre 2024
Maria Tecla Portela

“Yo me rebelo

                                              contra la escasez de alondras,

                                              contra la orfandad de los nogales,

contra el suicidio de los líquenes….”

Este poema- primera estrofa- pertenece a Cabe Mí, Ediciones Libertarias, Madrid 1998. El libro que Tecla dedicó a las preposiciones del español. No es un poemario menor, sino una feraz inspiración y una limerencia en el manejo de la gramática y de la lengua. Hacer un poema a cada preposición, o dos, con donosura, no es una proposición baladí.

Cuando muere un poeta la noche se adensa, pero se ilumina el canto, el petricor se enciende. El canto es la crisálida del latido, la savia de la vida, la plegaria celeste de los labios, que jamás renuncia a la inocencia, ni a la pulcritud.  El pasado lunes, día 16 de diciembre, fallecía en Tuy, a los sesenta y ocho años, a causa de un cáncer, la poeta María Tecla Portela Carreiro, nacida en Tomiño, 1956.

Julia Sáez-Angulo, el mismo día dieciséis, ya le hizo un obituario excelente. Era su amiga, también gocé de su amistad, por ello, agradezco ese testimonio juliano al tiempo que detallo los hitos espirituales y humanos que la ahormaban. Tecla era una mujer hermosa por dentro y por fuera; su sonrisa permanente, su destellada luminosidad, la rosa de su venustez, enguapecían una figura que supo imbricar el ritmo de la lengua, el jugo de las palabras, el juego de la melodía, en un canto que es meguez de nuestro hablar, lujo de lírica profunda, sencilla, mollar. ¡Delirio de ataraxias y peonías!

Nos unía el amor a Portugal, al portugués, al arte, a ese mundo de obras de arte y libros en el que los giróvagos del sueño danzan y cantan abriendo las caliptras de la fantasía y hacen sonreír las orquídeas del paraíso. Lusista de primera fila, insigne, amante, militante, se sabía de memoria los sonetos de Florbela Espanca y los publicó traducidos el español, Florbela Espanca. Quimera y saudade, Torremozas, Madrid 1991.

Tradujo a nuestra lengua, que ella manejaba con primor y con rigor, los Cuentos completos de Eça de Queiroz; Los Pescadores de Raúl Brandão, Panteón de familia de José Viale Moutinho, Compromiso con las palabras de Rosa Lobato de Faria, Corazón polar y otros poemas de Manuel Alegre, Cuentos de Spohía de Mello Breyner Andresen; la prosa de Florbela, a João de Mello, Teodolinda Gersão….

Llegó a Madrid en 1980, pero nunca dejó de cultivar su galleguidad, en los laberintos de la saudade, que purificara con su inteligencia el maestro Eduardo Lourenço. Estudió Derecho y Ciencias de la Información, UCM, publicó en periódicos varios, ejerció de traductora jurada, de embajadora del portugués en la Embajada de Brasil. Fue miembro de AECA y de AMCA; intervino en congresos y allí dónde hubiera que dejar vestigio del amor, de la bondad, de la claridad, de la inteligencia, de la prosapia de un corazón enllamecido en un nido de niebla.

Fue parca en la edición de su poesía, pero nunca dejó de acariciarla, luego debe de haber por ahí alguna carpeta llena de luz, perfumada de macasar, con las glorias de susilencio.El macasar florece con el frío, pero se hace inolvidable.Ya en 1988 formó parte de una antología, Voces Nuevas, Torremozas, que incluye un soneto de raigambre, cuyo último terceto reza:

Brotan tiernos revientos de cantueso,

brota eterna nostalgia que me azara.

Sabe a ocasos perdidos. Sabe a beso.

En 1993 da a la estampa Fueron pinceles,  Torremozas, un poemario dedicado a la pintura de Velázquez, al autor y a determinadas obras. Otro reto, un ejercicio de capacidad, una incursión no en la écfrasis, sino en la intrahistoria ambiente y en el miajón más recóndito del pintor, del hombre. Inmaculada y nefelibata ella transitaba el rumor de las limpias aguas.

En 2013 comisarió una exposición sobre Santa Tecla en la catedral de Tuy. Creyente, consciente, ferviente, coruscante, siempre supo estar a la distancia precisa, en todo. Fue grande sin despertar sospecha alguna. Yo le debo la esencia madura de su frescor lírico, la entidad de algunas palabras- calipolense- y la impronta de su calidad humana, que reflejaban los espejos en una imagen serena, contenida, siempre presta a ser, a suceder. ¡Sit tibi terra levis, ubicumque pax tua est!

                                                                                                            Tomás Paredes

Presidente H. AICA Spain