LUIS REPISO, SENSIBILIDAD, LUZ Y BELLEZA MANUELA RUIZ BERRIO AMCA.AECA.AICA

9 diciembre 2025

Vallisoletano de nacimiento y asturiano de adopción, conozco a Luis Repiso, hace aproximadamente 20 años. Ha cursado estudios  de grabado calcográfico, en la escuela internacional de Calella, también asistió a las clases de la Academia Toreno, en Oviedo, pero la realidad de Luis Repiso es que es un autodidacto impresionante, creativo, con luz propia, con una agilidad en las manos, impulsada por su mente, que hacen de su obra un manantial de vida.

Alrededor de los años 70, empezaba su andadura como pintor figurativo, realista, con mucho color, payasos, bodegones, puertas o ventanas viejas, cualquier cosa que se encontraba a su paso y la  estampaba en el lienzo con gran realidad y belleza. Unas bicicletas que daban ganas de cogerlas y dar una vuelta, tal era el impacto que causaba su obra. Con un trabajo exhaustivo, le daba calidad y calidez a su obra. Su buen hacer lo catapultó a la fama.

Persona inquieta, curiosa por abordar nuevos retos, se decantó por otro estilo con el paso de los años, conviertiéndolo en figuras geométricas,  limpias, con detalle, llenas de  arte. Incluso en esta época hacía injerencia en el cuadro,  con algún detalle, figurativo o de color. Aún así, en cualquiera de sus obras se veía la mano de Repiso. Ya en esta época era muy conocido y exponía por toda España, pero le llego el éxito con más rotundidad y viajo a Europa a varios países donde expuso con gran éxito.

Premiado en varios certámenes, nunca hace alarde de sus medallas, ni diplomas, Luis es esa persona sencilla, afable, dialogante, inteligente que le gusta compartir sus conocimientos con sus alumnos, pues lleva dando clases  más de 40 años.

Días pasados y hasta el 17 de diciembre, se ha presentado en la Galería 36 de Zamora con una exposición  “CAJA II”,  deslumbrante, grande, creativa, elegante en sus trazos y sus formas,  sus cajas y, aunque aparentemente por su color parece algo casi minimalista, las sombras que arrojan producen expectación. Parece que te adentras en una habitación de ensueño, en donde además encuentras algún pequeño toque de color, un bote azulado con unas transparencias  sutiles, que parece que flota, un lápiz delgadito, del mismo tono, apoyado en el suelo, en otros una canica, de las que usan los niños, de diversos colores, que dan ganas de cogerlas para jugar. 

Estos cuadros impactan, aportan emoción, interés, misterio…. Se pueden decir muchas cosas de un artista tan perfeccionista, buen artista;

Sobre todo recomiendo que vayan a verla y puedan admirar tanta belleza.