La fotografía que se revisa a sí misma, mientras habla del cuerpo, la identidad y la intimidad. «Tal vez un sueño» de Tuija Lindström

13 julio 2026
Tuija Lindström.

Madrid a 13 de Junio de 2024

Existen exposiciones que tienen la capacidad de suspender a aquel que las visita en una especie de estado de ensoñación e incertidumbre positiva. «Tal vez un sueño», de la fotógrafa finlandesa Tuija Lindström, presentada en Ett Rum dentro del Festival Off de PhotoEspaña, podría afirmarse como parte de este grupo. A través de una selección de sus principales hitos fotográficos, pertenecientes a las décadas de los 80 y 90, presenta una obra con una fuerte carga poética y simbólica. La fotografía como lenguaje se reafirma en sí misma, haciendo continuas alusiones a su medio; al mismo tiempo que habla sobre otros temas como el cuerpo -femenino-, la experiencia personal de la artista, y la afirmación de la obra como dispositivo de contemplación.

La práctica de Tuija Lindström se sitúa en un espacio liminal entre diferentes tipos de realidades y conceptos; conecta lo íntimo con lo público y lo personal con lo universal. Crea atmósferas que juegan con la idea de intimidad, a través de instantes visuales que, lejos de entenderse como un robo, son plenamente conscientes de su objetivo de convertirse en elementos observados. Con Girls at Bull’s Pond, sitúa el desnudo femenino sobre escenarios naturales; en parte, inspirándose en el clásico mito de Ofelia. Una vez el espectador supera la impresión inicial que genera una visualización de este tipo, leída rápidamente en código de vulnerabilidad y violencia, se sitúa en la decisión de las protagonistas sobre el lugar que físicamente ocupan, y cómo se muestran. Acompañando a las imágenes analógicas, se expone una video-creación realizada en el 91, que no se ha exhibido en muchas ocasiones anteriores. Esto se debe a que el formato original de la pieza presentaba ciertas complejidades, que han podido resolverse gracias a su digitalización un par de años atrás.

Por otra parte, la pieza citada funciona de ejemplo sobre cómo las preocupaciones simbólicas, conceptuales y poéticas presentes en la obra, conviven con el interés hacia hablar sobre el formato y método fotográfico. El cuerpo femenino que emerge como un rayo de luz desde las aguas profundas, supone un símil perfecto del cuarto oscuro de revelado. De un modo especialmente elegante y cuidado, el propio proceso a través del que se genera la obra, acompaña a su significado conceptual. Así, el medio no aparece como una elección arbitraria o neutra, sino que defiende constantemente su pertinencia con los resultados plásticos generados.

Asimismo, es preciso destacar la figura y posición de esta artista como un hito dentro del discurso fotográfico de su época. Con su práctica y pensamiento, defendió una actitud no exenta de conflicto: en un período en el que este ámbito se encontraba dominado por la mirada masculina, centrada en el género documental y con un importante peso hacia el perfeccionamiento técnico. Lindström defendió el valor del discurso simbólico, e inspiró a toda una generación de mujeres artistas en Suecia, que se encontraban a finales de los 90 trabajando en la fotografía.

Retomando la exposición que nos ocupa en este texto, es otra mujer quien, con un criterio constructivo muy marcado, se encarga de ser la comisaria del proyecto: Estelle af Malmborg. En consonancia con la línea de la artista, que cuestiona constantemente los modos clásicos de entender la fotografía, Ett Rum es un espacio que revisa la forma tradicional de exponer arte, y de acercarlo al público general. Lejos del dominio del White Cube, la propuesta de Estelle defiende bajar un escalón hacia una mirada artística menos sacralizada e idealizada, que se convierta en algo tangible para el espectador. El objetivo reside en que este pueda sentirse identificado con aquello que se muestra. La disposición de las piezas sobre el lugar, no se limita a una lógica basada en cuestiones cronológicas o temáticas, sino a la voluntad explícita de iniciar un diálogo entre la obra, la arquitectura y el diseño del espacio.

Tuija Lindström
Tuija Lindström. Tal vez un sueño

De un modo muy coherente, el ejemplo más paradigmático de esta última idea que se menciona, aparece materializado en la única serie digital expuesta; correspondiente a las Plantas carnívoras. Paradójicamente, cuando Lindström se encontraba trabajando en esta obra, le notifican un cáncer que finalmente termina con su recorrido. Bajo la influencia de un suceso biográfico como este, la dimensión plástica del proyecto adquiere una connotación mayor, al verse contaminada por sus miedos más profundos y sinceros. La muestra expositiva de Ett Rum sitúa estas piezas en la sala más apartada, recogida y separada del espacio restante. Para poder llegar a ella, es necesario atravesar con nuestro cuerpo toda la estancia. Resulta una metáfora preciosa sobre el significado que se esconde tras la creación plástica. Vincula las diferentes variables implicadas en la experiencia extraída por el espectador: obra, cuerpo y lugar. Tal vez un sueño conecta con la parte emocional más profunda del aquel que la visita, desde una perspectiva onírica que consigue canalizar, por una parte, problemáticas de gran relevancia en el contexto actual; y por otra, preocupaciones universales que nos acompañan independientemente del momento histórico en el que nos encontremos. Puede visitarse desde el 19 de mayo, hasta el 18 de septiembre de 2026, en horario de 12:00 a 18:00h de martes a viernes.

Nerea Cordeiro

AMCA Joven