Madrid a 28 de Septiembre de 2026
Hay encuentros que ocurren en un lugar y un momento. Otros necesitan tiempo. A veces toda una vida.
El próximo 2 de octubre, el Palacio de los Barrantes-Cervantes de Trujillo de Extremadura presenta “Encuentro. Santiago Morato & Manuel Santiago Ruiz”, una exposición que pone en diálogo la obra de un padre y un hijo, dos artistas unidos por algo mucho más profundo que la genealogía: el dibujo, el papel, la materia, la poesía y esa particular manera de mirar el mundo que se transmite sin necesidad de palabras.
La exposición está organizada por el Palacio de los Barrantes-Cervantes, en colaboración con la Fundación Obra Pía de los Pizarro y la Embajada del Perú en España, con comisariado de Tomás Paredes Romero y coordinación de Manuela Ruiz Berrio, y constituye el número 28 de la colección NEXOS. Arte Iberoamericano Contemporáneo.
Tomás Paredes encuentra en el propio título una de las claves de la muestra: “Encuentro es palabra plural, con brazos adunia, y mágica”. Y en esta ocasión, escribe, la palabra designa “el abrazo creativo de la obra plástica de un padre con la de su hijo”. El regreso simbólico tiene además algo de circular: Santiago Morato nació en Los Santos de Maimona y es ahora Extremadura la que acoge este diálogo entre generaciones
Manuel Santiago Morato (1934-2015) construyó un universo narrativo de figuras, paisajes, bodegones, seres imaginados y manchas en el que el dibujo mantuvo siempre una presencia esencial. Paredes habla de hadas, elfos, muñecas y zoomorfos que parecen conversar bajo una “lluvia de colores”, y señala los ecos de Paul Klee, la ensoñación y el misterio que atraviesan su pintura.
Frente a él —o quizá sería más preciso decir junto a él— aparece la obra de su hijo, Manuel Santiago Ruiz (Madrid, 1975), licenciado en Bellas Artes por la Universidad Complutense de Madrid y residente en Mallorca desde 2007. Su trabajo transita entre dibujo, pintura, acción, instalación y poesía. El mapa, el libro, la carta, el recibo o el papel encontrado se convierten en territorios sobre los que intervenir. No son soportes neutros: llegan cargados de una existencia anterior.
Y ahí se encuentra, probablemente, uno de los aspectos más hermosos de Encuentro.
Manuel Santiago Ruiz recuerda a su padre “recortando y guardando papeles, dibujando en periódicos y sobres de cartas” y enseñándole desde niño a mirar lo cotidiano “con ojos de artista”. Aquella experiencia acabaría convirtiéndose en una poética propia: libros, mapas, recibos, cartas y antiguos documentos son recuperados para recibir nuevos dibujos, manchas y signos
El soporte conserva memoria.
Y el artista vuelve a escribir sobre ella.
Ruiz utiliza una palabra especialmente sugerente para definir este proceso: palimpsesto. Padre e hijo parecen encontrarse precisamente ahí, sobre superficies que ya han vivido, colaborando con “gestos y manchas” a través de tiempos distintos. El papel deja entonces de ser un simple soporte para convertirse en lugar de transmisión, memoria y reencuentro.
También la poesía atraviesa la exposición. Manuel Santiago Ruiz es autor del poemario Relato de náufrago, y Tomás Paredes observa cómo ese lirismo se derrama sobre su experiencia plástica. Desde su llegada a Mallorca, su lenguaje se ha abierto además hacia el poema, la performance y otras formas capaces de reunir intuiciones, dudas y experiencias.
En una de sus obras aparece escrita sobre un mapa de Noruega una frase del poeta Olav H. Hauge: “No me traigas toda la verdad”. Alrededor crecen flores, brazos, colores y fotografías antiguas. Juan Gallego Benot advierte que los mapas de Manuel Santiago Ruiz tampoco pretenden revelarnos toda la verdad: como toda cartografía, deforman la realidad precisamente para intentar orientarnos en ella.
Quizá esa idea explique buena parte de Encuentro.
Porque una obra de arte tampoco entrega toda la verdad. La insinúa. Deja rastros. Superpone tiempos. Conserva manchas.
Y permite que alguien continúe dibujando sobre ellas.
Santiago Morato y Manuel Santiago Ruiz pertenecen a generaciones distintas y han construido lenguajes propios. Pero entre ambos permanece una suerte de corriente subterránea: el amor por el dibujo, la experimentación con la materia, el papel humilde convertido en territorio artístico y, sobre todo, una mirada poética capaz de descubrir imágenes allí donde aparentemente sólo había restos.
Un padre.
Un hijo.
Dos tiempos.
Y entre ellos, el papel, la memoria y el arte haciendo posible el encuentro.
“Encuentro. Santiago Morato & Manuel Santiago Ruiz”
Palacio de los Barrantes-Cervantes
Plaza de San Miguel, 1. Trujillo de Extremadura
Inauguración: 2 de octubre de 2026 (hasta el 25 de Octubre)
Comisario: Tomás Paredes Romero.
Coordinación: Manuela Ruiz Berrio.
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