Conocí a Concha Pelayo Rapado a través de la crítica de arte y el periodismo. Era miembro de la Asociación Española de Críticos de Arte y de AICA y nos vimos en diferentes foros y múltiples ocasiones. Ella escribía en periódicos y revistas de Zamora, y en medios audiovisuales, y tenía vocación de escritora, incursionando en la poesía. Publicaba reportajes de viajes, críticas de exposiciones y entrevistas con varios poetas y personalidades de Zamora, entre ellos Jesús Hilario Tundidor, Claudio Rodríguez, Octavio Uña o Agustín García Calvo, de quién era muy seguidora, si no discípula. Es autora de numerosos títulos; narración, relatos cortos, memorias, teatro, poesía: Hojas secas en mi caminar, La mirada del pueblo, Huellas de emoción, Once poemas a Lorca, Cartas sin vuelta, En el tren, Relatos imposibles…

Cuando trae a la actualidad la vida vivida y el aroma del tiempo que pasó realiza un ejercicio de estilo en el que empatiza con el lector con ductilidad, amena, potenciando el sabor de antaño. Pone una luz especial en aquellas épocas grises, lejos de tecnologías y de inmediateces, cuando la vida discurría con la morosidad de la provincia. En el libro, se recrea y muestra una forma clara de acercamiento, de entendimiento, donde su llaneza preciosista conquista adeptos.
El viernes 14 de febrero, en la Casa de Zamora en Madrid, presentó su último libro editado: Huerto de San Vicente, Visión Libros, Madrid 2024. Edición bilingüe, español/ portugués, traducción portuguesa de Jorge Mangorrinha y Carlos Sousa Almeida. No es frecuente ese tipo de ediciones, pero lo agradezco, no sólo por mi amor a la lengua de Eduardo Lourenço, sino como correspondencia por lo bien que somos acogidos en Portugal y por el conocimiento que tienen de todo lo nuestro, mayor que el que nosotros tenemos de lo portugués.
Su presentador, el catedrático y poeta Octavio Uña Juárez, uno de los intelectuales más activos en la escena cultural madrileña del momento. Esa misma semana realizó un recital en el Café Comercial, de su propia poesía. Intervino en la cátedra de Ciencias Sociales; en otra lectura junto a Ignacio Gómez de Liaño, Centro Riojano, y apadrinó la puesta de largo de este libro de poemas que referencio.
Los saberes de Octavio Uña son tantos, que sus presentaciones se convierten en una fiesta de la cultura, en la que habla de todo y con conocimiento de causa. Desde el verso mejor esculpido de Virgilio a la Feria del ajo de Zamora, de la poética de Horacio a los pueblecitos del Tera, de las 22 iglesias románicas de Zamora a los trenes renqueantes de los cincuenta, desde la metáfora en San Agustín a los pechos de las zamoranas. Y, además, claro está, de la obra literaria y la etopeya de Concha Pelayo, a quien conoce de largo.
En su momento, intervine en la presentación de su libro Once poemas a Lorca. Tras un viaje reciente a la Huerta de San Vicente, donde se solazó Federico García Lorca, la poeta rinde homenaje al vate granadino, replicando a los romances del Romancero Gitano, exponiendo la visión sociológica y lírica de Federico. Creo que la mayor virtud de estos romances, Huerto de San Vicente, amén de su ejecución formal y técnica, está en su exposición de la sexualidad femenina, en su contestación desde una posición, más que feminista de la mujer.
Tras las palabras abundantes y conocedoras de Octavio Uña, Concha Pelayo explicó la génesis de su libro y recitó algunos de los romances de su autoría, con un fondo de guitarra, ejecutado por Sergio Portales. Sin restar un ápice a la belleza, al aire de los poemas, tengo que resaltar la exquisitez del toque de Sergio Portales, mesurado, limpio, embrujado, y sin invadir la hegemonía del poeta.
Un libro, Huerto de San Vicente, para leer una y otra vez, para aprenderse de memoria alguno de esos romances donde bulle el duende y la guitarra por un lecho de misterio. Un libro, segunda parte de aquel otro de 2011, donde se evidencia la valentía y la formación de la poeta para adentrarse en un asunto tan complejo y arriesgado como la incursión en el orbe lorquiano. ¡Claro que, la vida es de los valientes y la cultura!
Tomás Paredes
Presidente H. AICA Spain
