Manuela Ruiz. AMCA, AECA, AICA
El pasado 25 de abril, fui invitada a la celebración del 50 aniversario de El Museo de Artes y Tradiciones Populares de la Universidad Autónoma, ubicado en la calle Carlos Arniches, 3 y 5 de Madrid, en una corrala rehabilitada. Es un entorno fantástico, ya que está en pleno corazón de El Rastro, lugar emblemático, lleno de bullicio y mezclas de culturas, entre el pasado y el presente.
El acto fue llevado a cabo por: el Vicerrector de la Universidad Autónoma D.Miguel Manso, del Vicerrectorado de Campus e Infraestructuras-UAM. y la antigua directora y profesora de dicha Universidad, Dña. Consolación González Casarrubios, fue la conservadora del museo desde su creación hasta 2010, fecha de su jubilación y fue sustituida por la actual Coordinadora Ana Isabel Díaz-Plaza Varón, también presente en el acto.
Además de encontrarte en un entorno cultural muy agradable, distendido, con emociones y agradecimientos a sus pioneros, como la primera Directora Dña Guadalupe González-Hontoria, mujer incansable, ilusionada e ilusionante con el proyecto, que supo involucrar a sus amigos y compañeros, también recorrió España buscando documentación, intentando rescatar prácticas culturales que ella consideraba necesarias para la iniciación de lo que más tarde sería este museo. Desde sus comienzos de búsqueda en 1960 , culminó con una colección de más de 2500 piezas.
Esta colección donada a la Universidad Autónoma en 1975, fue la iniciación y fundación del Museo de Artes y Tradiciones Populares (UAM). En aquellas fechas se estableció un espacio en la misma universidad, pero es obvio, que estaba lejos, para asistencia de público. Aún así sirvió para estudio, investigación y apoyo a sus universitarios.
Cuenta Ana Isabel, en una publicación

“El legado de Guadalupe González Hontoria , enriquecido por el esfuerzo conjunto con los colaboradores del Museo tras su establecimiento en la sede universitaria, trascendió la mera acumulación de objetos. Cada pieza fue minuciosamente documentada, registrando detalles que incluían su origen, su función y el contexto social y cultural que la rodeaba. Estos objetos no eran simples vestigios, sino verdaderos reflejos vivos de las costumbres, creencias y tradiciones que definían la identidad de las comunidades españolas. La meticulosidad de este proceso no sólo dotó a la colección de un inmenso valor académico y cultural, sino que también, estableció un modelo ejemplar para el estudio y la conservación del patrimonio etnográfico. Gracias a esta visión integral y el compromiso sostenido, el Museo ha logrado consolidarse como un archivo vivo donde la memoria colectiva de España encuentra un espacio de preservación y difusión”.

Entre otros muchos elementos están los gigantes y cabezudos del Ayuntamiento de Madrid que pasean con gran alegría por sus calles en las Fiestas de su Patrón, San Isidro, exhibiendo su grandeza , popularidad y algarabía . Hay bordados, vasijas y útiles conseguidos en diversas regiones, por ejemplo: Un instrumento musical de cuerda : chicotén de Jaca (Huesca)
La exposición muy bien detallada, argumentada y documentada es especialmente agradable, contiene una serie de piezas, de nuestras costumbres, habilidades, culturas etc. En este caso, la imagen pertenece a los creadores de esas madreñas, ó albarcas como las denominan algunos, Grupo Alquimia. En Asturias, por ejemplo siempre se llamaron así y se utilizaban cuando llovía y/o cuando entraban a los establos a dar de comer a los animales.
Es digna de ver y disfrutar, en pleno corazón de Madrid.
