No es discutible el bajo nivel cultural de los españoles. Lo evidencia el comportamiento diario, sus hábitos preferenciales. Que haya otras sociedades tan incultas como la nuestra, no es consuelo, ni añagaza para esconder la crítica.
Arden las pérdidas, por decirlo con un rubro hermoso de Antonio Gamoneda. Arden las pérdidas, pero nadie dice ni oxte ni moxte. Primum vivere, deinde philosophari. Los asuntos del comer son vitales, hay otros que, para los que comen, deberían serlo.
Hace meses que ha cerrado la librería Hiperión, espacio dedicado en exclusiva a la venta de ediciones de poesía. ¡Pues, ni una palabra! Una librería es un ámbito de libertad, pluralidad, comunicación. Cada librería que cierra es un hachazo a la concienciación. Y más si lo que difunde y promociona es poesía. ¡Pues, ni mu !
Hace unos días, por otras razones, cerraba la Galería Rayuela. Algo que no ha merecido ni unas líneas en ningún periódico, ni pantalla, que yo haya visto. Una librería, una galería de arte, son negocios privados, pero también algo más, porque lo que ellos muestran, lo que tratan de dar a conocer conforma la cultura de una sociedad.
La Galería Rayuela se inauguró en 1969 y desde entonces ha sido un foco cultural importante. No sólo ha expuesto y vendido arte, creó una editorial, una revista, se han publicado magníficas ediciones y programado cientos de actos en los que se ha mantenido la atención por el arte, la poesía, la libertad de pensamiento, la consideración de la plástica actual, las inquietudes creativas de nuestros coetáneos…
Rayuela ha cooperado a que nuestro medio tuviese un poso cultural y un peso específico. Hay nombres, muy llamativos, en el ámbito de la creación, que están ligados a las iniciativas de Rayuela, como son: Tápies, Saura, Zóbel, José Luis Sánchez, Juan Barjola, Antonio López, Palazuelo, Chillida, José Miguel Ullán, Valente, Jover, Brinkmann, García Ochoa, Martínez Novillo, Redondela, Santiago Amón, Menchu Gal, Vicente Aguilera Cerni, Castro Arines, Mario Hernández, Sempere, Trapielllo…
Gracias a Jesús Munárriz por la iniciativa de Hiperión. Y gracias a Carmen y Miguel Fernández Braso por la de Rayuela. Todo nace y todo muere. El gran problema es que a intensos escenarios de cultura no sucedan otros de pareja intensidad. Y mucho peor, que nadie, o pocos, los echen de menos. Cuando la cultura no es necesaria es porque triunfa ufana la incultura, la barbarie celebra sus bodas triunfales con el fanatismo y la pachanga. La cultura no nace por generación espontánea, requiere un esfuerzo intelectual, económico, social, material….
Estamos en el corazón del incendio, ardiendo en llamas, y no hay bomberos. Y no hay gritos. Y no hay voces que alerten. Nos quemamos gustosos, silenciosos, ignaros. Es probable que exista algún bombero, seguro que si, no soy pesimista, pero no hay agua o las mangueras no alcanzan o no son suficientes para la magnitud del fuego, por lo que se ve. ¡Si nos cruzamos de manos, será nuestro cadáver el que pase delante de nosotros mismos para escarnio de nuestra abulia, sin alipori!.
Tomás Paredes