ANTONIO LEYVA, “ORFILA” Y MUCHO MÁS

1 febrero 2024

En la madrugada del martes, 30 de enero de 2024, fallecía nuestro compañero y amigo Antonio Leyva, en Madrid, a dos meses de los 90 años. El cáncer de pulmón y un fallo multiorgánico ha acelerado su deceso. Hace un par de semanas hablábamos por teléfono prometiéndonos una cita para hablar de su paso por el colegio de los agustinos y de su ascendencia alpujarreña. ¡Helás, ya no tendrá lugar!

Antonio era una institución en el mundo del arte, pero, un desconocido, pese a sus largos años de crítico de arte, galerista y poeta. Algunos le relacionan sólo con la galería Orfila, ignorando su bagaje cultural y una obra cuajada de intensidad. Para otros era aquel señor, un tanto hosco, que estaba en “Orfila”, siempre escribiendo o escuchando música clásica y sin muchos miramientos para el preguntador. Para mí, un poeta envuelto en lejanías, tratando de esconder su ternura y su ajenidad a lo banal. 

Antonio Leyva Fernández, Madrid 2 de abril de 1934, estudió en el colegio de San Antón con los agustinos y luego fue a la Universidad, pero ya siendo estudiante, junto a José Antonio Suárez de Puga, crea los pliegos de poesía “Trilce” y dirige las ediciones que este sello editó. Fue redactor de la revista “Acento cultural” y con Javier Villán sacaron “Crónica Tres”, revista que dirigió hasta su desaparición.

Forma parte de la Asociación Cultural Machado y crean la librería “Antonio Machado”, que abandona para fundar la galería Orfila, en 1973, con Julián Marcos; además inaugura otra galería, Duris de Samos, y aún otra en San Lorenzo de El Escorial con el pintor Manuel Viola, “La Casa de la Reina”.

Tuvo una etapa pos-postista, publicando en las revistas “Doña Endrina”, “El Pájaro de paja”, “Deucalión”, “Arcilla” y pájaro”, Rocamador”. Amigo que fue de Antonio Fernández Molina y de José Fernández Arroyo, entre muchos. Activista cultural dio recitales en el Ateneo, La Universidad, Club de Amigos de la Unesco.

En 1978, dirige Expoart, la primera feria de arte celebrada en España. Como crítico de arte pertenecía a las Asociaciones Madrileña de Críticos de Arte, AECA y AICA Spain. Participó en la redacción de varios diccionarios de artistas, como el “Antolín” y el “Fernán-Gómez”. En 1978 inició la colección Los Contemporáneos, publicando más de cuarenta monografías de, entre otros: Antonio Guijarro, Margarita Calvary, Bsarceló Ballester, David Cearns, Alicia Cerniak, Carlota Cuesta, Carlos del Moral, Beatriz Gutman, Lorenzo Mena, Antonia Payero, Cinabrio Quijano, Pablo Schugurensky, Juan Terreros, Francisco Aparicio, Pilar de la Vega, Elvira Gutiérrez…

Amigo personal de Francisco Mateos, con exposición de Laxeiro abre la galería; frecuentó y apoyó Estampa Popular e hizo de la galería un espacio para la cultura, con recitales, presentaciones de libros, conferencias y conciertos.

Figura en antologías y libros colectivos como: Homenaje a César Vallejo y Blas de Otero, Presencia Poética Universitaria, Homenaje a Picasso, La Memoria y la Sangre, Antología de la libertad, Homenaje a El Salvador… Como poeta ha editado numerosos libros de poesía: Hombre solo, Las Arengas, Contraseñas, Signos y Contraseñas, Tratado de la inocencia, De las tentaciones, Odiseo Laertíada, Como si mi voz fuera un cuerpo en el paisaje de tu piel desdibujado con estampas bellísimas de Mercedes Gómez-Pablos; Ventanas cerradas cerraduras, Maqama para despertar al gallo del viento, En el mes cuatro del dos mil veinte el año…

Puedo decir con absoluta tranquilidad que los he leído todos, que participé en la presentación de alguno de ellos y que los conservo con sus dedicatorias, siempre parcas, como lúcidos jirones del alma y del tiempo. Fue un poeta comprometido, social, engagé, que fue derivando hacia el experimentalismo, a la fusión de sonidos, técnicas y osadías, con resultados en ciertas ocasiones brillantes.

De la preocupación social, al lirismo sensual; de la música al vanguardismo; de la experimentación a un idiolecto complejo, denso, sin respiro, que te va llevando a un vértigo sobrecogedor, atosigante, deslumbrado de imágenes y referencias, como ocurre en sus últimos rubros, Ventas cerradas cerraduras y, sobre todo, su Maqama, resucitando un viejo género morisco con raíz en las Alpujarras, alpujarreño él de corazón y de aventura.

De aspecto taciturno, elegiaco, pesimista, barojiano, solanesco, mateosiano, interpreta su música en el piano destrozado de Hölderlin, o en voces imbeles de cantores infinitos. Su dedicación al galerismo no puede ocultar ni su pasión por la poesía ni su feraz visión de la cultura, ni su amplia y generosa difusión del arte coetáneo. Sit tibi terra levis, amigo de tantas luchas con el arte y tantos versos.

                                                                                              Tomás Paredes

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies