Se adivina, en la mirada franca y curiosa de esta joven artista, el Talento.
Con una profunda vocación por el dibujo y la pintura y el diseño de vestuario y moda, la joven Micaela Pérez de Azcárate, con tan solo 24 años, presenta en Madrid sus primeros trabajos en la galería Pelayo, 50 Art, bajo el título “Imtimidad”.
Nada mas entrar, cobran protagonismo dos lienzos, de gran formato, que presentan la misma figura de la artista en solución axial, como en espejo. Los fondos están trabajados con destreza a base de gruesas pinceladas superpuestas que abarcan distintas tonalidades del blanco, en uno, y, en el otro, de un tierra naranja vibrante. Sobre ellos emerge, en una textura mas plana y contorneada, el retrato, como si de un collage se tratara, con un interesante efecto de presencia. La artista parece invitarnos a reconocer la dualidad esencial del ser humano en un ejercicio plástico de reconocible técnica pictórica.


Su obra gira en torno a resoluciones figurativas en la que se repite el autorretrato de cuerpo entero en distintas posiciones y escenarios íntimos. La artista declara estar en un proceso de autoconocimiento en el que el análisis de sus emociones trasciende a los lienzos a través de una amplia paleta de oleos de intensos colores que bien nos puede transportar a la pintura expresionista alemana que planea sobre la expresión emocional subjetiva.


Sus figuras, “nacen” en unos preciosos dibujos preparatorios en los que se adivina una trabajada técnica de encaje en un entrelazado de trazos de grafito que van cogiendo intensidad en la presión para obtener un resultado esquemático, descriptivo y realista que trasporta luego, escalado, a sus lienzos. En la conversación con la artista nos descubrimos convergentes en la admiración de los dibujos del maestro Sorolla, del que la joven Micaela atesora una completa y revisada biblioteca.




Su trabajo es concienzudo y ello se refleja en su valentía en el formato, en sus composiciones, en el tratamiento de la luz, del color y en especial en el resultado de unos mimados fondos que acompañan sus figuras con unas sutiles transiciones de color que generan profundidad escénica en sus cuadros.
A medida que recorremos la exposición, observamos que, en una secuencia cronológica, en sus lienzos incorpora unas arquitecturas con pesados muros, texturizados con pinceladas en stippling, en los que se abren ventanas con arcos de medio punto, que me recuerdan la pintura metafísica italiana de Chirico, y coloca a la artista en escenarios de aire clásico con una profundidad que podría adivinarse infinita.

No es casualidad lo escénico en la pintura de Micaela. Enseguida, conversando con ella, reconozco a sus antecedentes familiares.
Por un lado, su abuela rusa Irina Kouberskaya, actriz y directora teatral y su polifacético tío Hugo Pérez de la Pica, dramaturgo, poeta, figurinista y pintor, ambos cofundadores de la reconocida y galardonada Compañía teatral Tribueñe en la que también interviene, desde pequeña, Micaela y que hoy dirige, su madre Katarina de Azcárate.
Por otro, sus abuelos Carmen Rodríguez de la Pica, actriz y Eduardo Pérez de Carrera escenógrafo, y escritor.
Con está impronta genealógica, Micaela se nutre de fuentes poliédricas implicadas en el pensamiento, las artes escénicas y en la cultura y dirige su elección hacia las artes plásticas cursando sus estudios de Bellas Artes en Madrid. La joven artista hace especial mención a sus fuentes docentes en las figuras de artistas como Mar Solís o Javiér Riera y a su mentora Matilde Juárez.
El talento de Micaela Pérez de Azcárate, esta servido, es tanto innato, por genética, como adquirido, por vocación y tesón. Es sin duda, una de esas promesas artísticas de largo recorrido. Mucho ánimo artista!
La muestra se podrá disfrutar hasta el 17 de enero de este, recién estrenado, 2026.
Tono Brotons (AMCA/AECA)
Madrid a 5 de Enero de 2026
