Paula García Fernández nació en 1998, dos años antes del comienzo del siglo XXI.

2 abril 2025

Pertenece a la Generación Z, esa generación experta en tecnología que utiliza dispositivos móviles y redes sociales como herramientas fundamentales para la comunicación y el aprendizaje. Graduada en Bellas Artes recibió el Premio Extraordinario al mejor expediente de su promoción.

Su perfil multidisciplinar abarca desde el modelado y texturizado digital hasta el análisis de datos y el aprendizaje automático, fusionando arte, tecnología y ciencia para redefinir las posibilidades creativas y de conservación en el siglo XXI.

Paula García ha sido la ganadora de la I Bienal de Arte Contemporáneo de San Sebastián de los Reyes (Madrid), convocada por el ayuntamiento de este municipio con el fin de dar visibilidad al Arte en todas sus formas.

Vamos a conocer a Paula.

1- ¿Qué te llevó a elegir Bellas Artes como carrera?

La ilusión.

Con 17 años y viniendo de un bachillerato de Ciencias Biológicas, no tenía un conocimiento profundo del mundo real ni del ámbito artístico académico. Hasta entonces, mi relación con el arte había sido principalmente autodidacta, construida a base de aprendizajes personales y experiencias amateurs.

Aun así, sentía una fidelidad muy fuerte hacia esa ilusión que llevaba dentro desde siempre. Sabía que tenía muchas cosas por perfeccionar, especialmente en aspectos como la Historia del Arte, pero también era consciente de que tenía ciertas habilidades naturales y una gran capacidad de trabajo. Siempre he sido una persona aplicada, y algo dentro de mí me decía que, si no estudiaba arte, terminaría muriendo de pena.

Así que no lo dudé.

2- Tengo entendido que tienes una amplia formación en entornos3Dy en el desarrollo de videojuegos. ¿Cómo plasmasestos conocimientos en tu producción artística?

La aplicación e implementación de workflows 3D en el desarrollo de la producción artística no es solo una herramienta personal o particular de casos como el mío; es una necesidad real en el contexto actual. Vivimos en un mundo que demanda procesos cada vez más económicos y acelerados, que optimicen al máximo presupuestos, tiempos y recursos humanos.

Por eso, la integración de estrategias y soluciones digitales en

producciones tradicionalmente manuales —como puede ser la fundición en bronce— está cada vez más presente. Lo mismo ocurre con el desarrollo previo de una instalación expositiva: la planificación digital permite idear, testear y ajustar antes de materializar. Este enfoque está constantemente presente en mi práctica.

En este sentido, los perfiles mixtos que combinan conocimientos tecnológicos con criterio artístico son esenciales. Poder entender tanto los lenguajes técnicos como los artísticos permite una producción más eficiente, innovadora y coherente con las necesidades del presente.

3- Actualmente das clase en el Departamento de Escultura de la UCM actividad que combinas con tu producción artística ¿Cómo se retroalimentan estas dos facetas en tu trabajo?

Ambas actividades coexisten de manera endosimbiótica: una vive dentro de la otra y viceversa. Según el momento del mes y la intensidad que requiere cada faceta, voy modulando mi dedicación.

Para mí, es un verdadero placer poder compaginar la docencia con el desarrollo de proyectos artísticos de carácter más profesional y privado. En ambos campos se necesita una gran implicación creativa, así como competencias tecnológicas aplicadas al arte. A veces, la docencia me brinda nuevas perspectivas que luego aplico a mi obra, y otras veces es mi práctica artística la que enriquece lo que llevo al aula. Es un equilibrio dinámico que no solo me estimula intelectualmente, sino que también mantiene vivas y en constante evolución las dos vertientes de mi trabajo.

4- Además, de tu faceta docente, trabajas como AI Engineer y analista de datos ¿Cómo combinas tu experiencia artística con el desarrollo de soluciones basadas en la IA?

Ambas dimensiones van de la mano constantemente. El desarrollo de soluciones basadas en Inteligencia Artificial, especialmente aplicadas al análisis y gestión de datos, está en continuo crecimiento y exige una actualización constante. Es un campo tan dinámico que, si un día bajas la guardia y no estás al tanto de lo que ocurre, te has perdido cientos de nuevas herramientas o soluciones que el mercado ya está comenzando a implementar.

Mi experiencia artística me aporta una mirada crítica y creativa que resulta clave para abordar estos desarrollos desde una perspectiva más humana y conceptual. Integrar sensibilidad estética y pensamiento estructurado permite generar soluciones no solo eficientes, sino también más comprensibles, accesibles y alineadas con las necesidades reales de los usuarios.

5- En la actualidad estás cursando un doctorado en la Universidad Complutense. ¿Sobre qué versa tu doctorado?

Mi doctorado se centra en la investigación sobre la implementación de estrategias digitales pospandemia, con especial énfasis en la aplicación de inteligencia artificial en procesos de restauración y regeneración del patrimonio artístico español. El objetivo es analizar cómo las herramientas digitales pueden integrarse en metodologías de conservación para optimizar recursos, acelerar procesos y abrir nuevas posibilidades en la preservación del arte, especialmente en un contexto donde la digitalización se ha vuelto no solo necesaria, sino imprescindible.

6- Me gustaría saber ¿Qué influencias o referentes han marcado tu estilo y tu manera de entender el arte?

Podría mencionar referentes clásicos, que por supuesto han estado presentes en la construcción de mi mirada y mi criterio artístico. Sin embargo, en este caso prefiero ser más humana, realista y sincera: mis referentes más importantes han sido, sin duda, aquellos con los que trabajado de primera mano. Como por ejemplo profesores que no solo me han corregido y guiado, sino que también han sabido reconocer y alentar mis aciertos desde una cercanía directa.

Entre ellos, destacaría a mi adorado Cayetano Portellano, pintor realista, con quien tuve la suerte de compartir su taller de pintura y aprender de sus dibujos de primera mano. También he tenido la oportunidad de nutrirme de referentes contemporáneos como Cristina Lucas y Fernando Sánchez Castillo, con quienes actualmente colaboro y de quienes aprendo muchísimo a nivel profesional. Trabajar con ellos supone un reto constante, pero también una oportunidad maravillosa para seguir creciendo.

7- Ahora, vamos a hablar de la pieza con la que has ganado el premio de la I Bienal de Arte Contemporáneo de San Sebastián de los Reyes. Háblanos de su significado y del proceso creativo.

La pieza se llama TileadoRadiolario. Se desarrolló en 2023 y representa una integración de mis primeros intentos con inteligencia artificial aplicada a la creación de imagen generativa, en el marco del 3D y la escultura tradicional.

En este caso, juego con la estructura y apariencia de los microorganismos radiolarios, vinculándolos con la estética tradicional del tileado y la repetición de las baldosas de carácter árabe. Esta conexión surgió a raíz de mi experiencia trabajando en la Bienal de Arte Islámico en Arabia Saudí, donde pude ver de primera mano estas preciosísimas construcciones artísticas.

Quise vincular, dentro de un marco de Microcosmología y de reproducción de patrones fractales —presentes tanto en la naturaleza como en la ejecución humana—, esa idea para plasmarla en esta escultura. Es una obra donde se entrelazan naturaleza, arte tradicional y nuevas tecnologías.

8- ¿Qué significado tiene para ti este premio?

Para mí, este premio me hizo mucha ilusión, ya que se trata de la primera Bienal de Arte desarrollada en San Sebastián de los Reyes, localidad en la que he vivido desde que nací. Poder hacerme un pequeño hueco de reconocimiento en un lugar que para mí es mi hogar me parece algo admirable y muy significativo. Me siento orgullosa de haber formado parte de esta iniciativa cultural en mi propio entorno, y de que mi trabajo haya sido valorado precisamente ahí, donde empezó todo.

9- En estos momentos ¿estás trabajando en algún proyecto creativo?

Actualmente estoy desarrollando proyectos en 3D en los que puedo implementar, mediante código, la integración de inteligencia artificial. Para ello, me estoy formando en Python, con el objetivo de mejorar tanto las condiciones como las respuestas creativas que puedo obtener, así como perfeccionar mis capacidades en modelado y esculpido 3D.

Aun así, en este momento mi foco principal está muy centrado en la docencia y en la investigación dentro de mi doctorado. Es una etapa de mucho aprendizaje y consolidación de conocimientos, que también alimenta de forma constante mis proyectos creativos.

10- Como artista y docente, ¿cómo defines el papel de la crítica de arte en la actualidad?

Actualmente, como docente y como artista, siempre insisto a mis alumnos en la importancia de tener presente el criterio del arte, más allá del desarrollo técnico de la obra —que por supuesto es fundamental—. Los animo a que trabajen también en cómo construir el marco teórico de sus producciones, ya que vivimos en un contexto donde el componente conceptual de la obra suele tener un peso muy significativo.

De hecho, en muchos casos, lo que prima es ese marco contextual y conceptual por encima incluso de la calidad plástica o técnica de la obra. Aunque esta afirmación habría que cogerla con pinzas, porque estamos en un momento de constante cambio, y todo depende mucho del contexto específico y del momento histórico o cultural en el que se evalúe la obra.

11- ¿Cuáles crees que son los principales desafíos de la crítica de arte en un mundo dominado por las redes sociales y el mercado digital?

En este contexto, uno de los principales desafíos de la figura del crítico de arte es mantener y desarrollar esa capacidad de activación interpretativa, tanto sobre lo que tradicionalmente consideramos obra de arte como sobre aquello que, sin serlo explícitamente, puede ser leído o entendido como tal.

Es importante, en este sentido, separar la idea de “obra” de la idea de “arte”. Existen obras de caridad, obras políticas, obras de albañilería… y luego está la obra de arte: una acción u objeto que conlleva una dimensión simbólica y una intención interpretativa que la activa en el terreno artístico.

Por ello, hoy más que nunca se necesitan profesionales con una formación sólida en teoría del arte, capaces de contextualizar, analizar, interpretar y traducir simbólicamente estos fenómenos dentro del mundo actual. Esa labor de mediación crítica es clave para que el arte mantenga su profundidad, especialmente en un entorno cada vez más acelerado y superficial.

12- ¿Crees que tu experiencia como artista enriquecería tu papel como crítica de arte?

Sí, pienso que mi experiencia como artista puede enriquecer mi papel como crítica de arte, pero siempre teniendo muy presente la necesidad de mantener una cierta distancia objetiva. Al ejercer la crítica sobre aquello que uno también practica, existe el riesgo de caer en favoritismos o afinidades hacia determinadas tendencias o lenguajes, lo cual puede dificultar una lectura verdaderamente imparcial.

Por eso, creo que es fundamental ejercer esa doble mirada con honestidad y responsabilidad, siendo consciente de los límites entre la implicación personal y la necesidad de ofrecer un análisis crítico riguroso y justo.

13- Como sabes, AMCA tiene entre sus fines promocionar la crítica de arte e impulsar la investigación y conocimiento del patrimonio artístico y cultural ¿Qué importancia crees que le conceden los jóvenes a este tipo de asociaciones?

En este caso, la conjugación de diferentes miradas —ya no solo a nivel de contexto de edad, sino también desde el contexto social o incluso desde miradas internacionales— es importante a la hora de interpretar y valorar la producción artística contemporánea. Esas miradas pueden ser positivas, negativas, neutras o mixtas, según el momento o el lugar desde el que se observe.

Por lo tanto, sí, este tipo de asociaciones tienen una importancia clara, porque permiten esa diversidad de enfoques y ayudan a enriquecer el análisis del arte y su relación con la sociedad.

14- Con el avance de la tecnología ¿Qué crees que ha cambiado en el campo de la crítica del arte?

Es evidente que el avance de la tecnología ha hecho cambiar absolutamente todo. En el caso de la crítica del arte, que hasta hace unos años estaba reservada a círculos mucho más elevados e intelectuales —vista como una práctica de mentes cultas, nutridas y superiores—, ahora todo está al alcance de cualquiera que tenga acceso a Internet.

Esto ha hecho que los tipos de crítica sobre arte sean mucho más variados y diferentes. No solo ha cambiado la crítica en sí, sino también la popularidad que puede alcanzar una obra o una publicación a través de redes sociales. Hoy en día se cae mucho en la tendencia del clickbaity en perseguir modas populares, que suelen ser muy vaporosas y, en cuestión de días o semanas, se evaporan y dejan de tener relevancia.

Por eso, ahora hay una gran variedad de opiniones. Lo vemos claramente en los comentarios de cualquier publicación: hay una multiplicidad de voces que antes no existía y que cambia el modo en que se recibe y se analiza el arte.

Paula, muchas gracias por tu tiempo.

Gracias a ti, Julia, por tu interés y criterio.

Julia Roncero Jerónimo